Síndrome de Sanfilippo
Acerca del síndrome de Sanfilippo o mucopolisacaridosis tipo III
¿Qué es el síndrome de Sanfilippo?
El síndrome de Sanfilippo, o mucopolisacaridosis tipo III (MPS III) es una
enfermedad genética y de herencia autosómica recesiva. En las personas con MPS
III hay carencia o defecto de una de las cuatro enzimas necesarias para
descomponer la cadena de azúcares de un glicosaminoglicanos (GAG) encontrado en
nuestro cuerpo: el heparán sulfato.
Hay cuatro tipos de deficiencias enzimáticas que pueden causar el síndrome
de Sanfilippo. En la MPS III A, la enzima deficiente se denomina
heparán-N-sulfatasa; en la MPS III B la enzima deficiente se llama
alfa-N-acetilglucosaminidasa; en la MPS III C, la enzima deficiente se llama
acetilCoA-alfa-glucosamina acetiltransferasa y en la MPS III D la enzima
deficiente se denomina N-acetilglucosamina 6-sulfatasa. Cada individuo con
MPS III presenta, por lo tanto, un tipo específico de MPS III que se define
a través de pruebas bioquímicas. La diferencia clínica entre los tipos de
MPS III es pequeña.
La MPS III afecta a los niños de maneras diferentes. Los bebés generalmente no
muestran señales de la enfermedad, pero los síntomas empiezan a aparecer entre
los 2 y los 6 años de edad. La enfermedad tiende a tener tres etapas
principales, la primera de ellas se caracteriza por la presencia de retraso en
el desarrollo, la segunda por la presencia de hiperactividad, trastornos de la
conducta y del sueño y la tercera por regresión neurológica.
Manifestaciones Clínicas
De todas las MPS, la tipo III es la que produce anormalidades físicas más leves.
Problemas simples y tratables como infecciones en los oídos o dolores dentales
son subdianogsticados. Otra característica que llama la atención es que los
niños se queden cada vez más "desconectados", especialmente en la tercera fase
de la enfermedad, aquella del deterioro neurológico, que les impide, muchas
veces, que expresen quejas sobre su salud. Pérdida progresiva de la capacidad
mental, cabello grueso, hirsutismo, cejas oscuras y tupidas son características
de estos pacientes.
Otras manifestaciones que pueden aparecer son: tos, gripes frecuentes, apnea del
sueño, aumento del volumen abdominal, debido a acumulación en bazo e hígado,
amígdalas y adenoides aumentadas, secreción nasal crónica, lengua aumentada,
problemas intestinales, manos y pies fríos, convulsiones, hidrocefalia y
sordera.
La MPS III fue descripta por el médico Sylvester Sanfilippo, en 1963. La
incidencia es de 1 en cada 70 000 nacimientos. En Argentina, parece haber un
subdiagnóstico de la MPS III con relación a otras MPS, lo que puede ser
explicado por el compromiso con predominio neurológico de las MPS III (en las
otras MPS, el compromiso físico es más importante, lo que facilitaría la
sospecha y diagnóstico).
Diagnóstico
Los métodos utilizados para realizar el diagnóstico de la MPS III son los mismos
que para las otras enfermedades de depósito lisosomal. El primero y más
utilizado es un examen de orina para investigar los niveles de los
glicosaminoglicanos (GAG). Este es el primer paso para averiguar la enfermedad.
La confirmación exacta del síndrome solo se hace con una prueba, para medir la
actividad enzimática de la sangre o de la piel del paciente.
La genética del síndrome de Sanfiippo
Las MPS III A, B, C y D son enfermedades autosómicas recesivas. Por lo tanto, en
cada embarazo, existe una chance del 25% (o sea 1 en 4) de que un niño nazca
afectado por la enfermedad. Se recomienda que la pareja que tenga un hijo con
MPS III sea derivada a un genetista para asesoramiento y discusión acerca de los
métodos de diagnóstico prenatal.
Tratamiento
Todavía no hay en el mundo un tratamiento para el síndrome de Sanfilippo.
Actualmente, Shire Human Genetic Therapies está investigando una terapia para el
Sanfilippo A (MPS IIIA) mediada por una forma recombinante de la enzima humana
heparán-N-sulfasa, producida mediante el uso de tecnología propia y altamente
sofisticada, y con auxilio de una enzima generadora de formilglicina (FGE). La
investigación se encuentra en la etapa inicial de desarrollo.